Tengo que ser honesto. Hay poca música que me haga bailar. No por no tener ritmo o porque le falte glutamato monosódico a mi vida, sencillamente porque soy uno de esos dinosaurios criados bajo la consigna que un hombre bailando, lo que se llama UN HOMBRE BAILANDO, necesariamente implica los pasitos del Príncipe del Rap, [...]

















