Con la tristeza viene algo de incomodidad. Algo de sentir una inmensidad en la melancolía, que el cuerpo sencillamente no puede contener. La tristeza se desborda, le da tres vueltas a la cabeza, paraliza los miembros del cuerpo, frunce el ceño y llena los pensamientos con monstruos grandes y peludos, con fantasmas que atormentan y [...]

















