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Ulises Hadjis o el secreto mejor guardado del nuevo pop venezolano

Mi única afición es buscar canciones y gente que haga canciones que me emocionen. Soy fan irredento del formato canción, en especial de la canción tradicional, aquella que reúne varias estrofas, puente y estribillo, elementos definitivos de la mejor música popular. Dicho de otra forma: soy fan del pop -el lector entendido sabrá a qué me refiero-.

Hace unos años leyendo el primer número de la -envidiable y jugosa- revista musical La Dosis, hecha en Venezuela, di con un nombre y un disco que llamaron mi atención: el nombre, Ulises Hadjis; el disco, “Presente”. Aquel autor y su ópera prima ya habían pasado por mi retina un tiempo atrás mientras revisaba el anuario 2008 de la Rolling Stone criolla, en ella los elogios -desbordados- hablaban de Hadjis como una promesa cumplida del pop venezolano, apunte que dejé en remojo en mi memoria.

Para entonces Ulises Hadjis ya había creado y puesto fin a Julia, su banda de ska, también había ganado un premio Grammy como ingeniero de sonido y colaboraba con diferentes proyectos de la escena local mientras daba forma a su carta de presentación como músico solista, como escritor de canciones emocionantes.

A dicha carta la llamaría “Presente”, un álbum genuino para la historia del pop hecho en Venezuela; alejado de la influencia jazzística de Aldemaro Romero tan marcada en grupos como Amigos Invisibles, también tomaba distancia de referentes obligatorios como Spiteri, Zapato 3 o Sentimiento Muerto.

La sorpresa que significó -y significa aún- “Presente” para el rock venezolano está impregnada en 12 preciosas y pequeñas canciones. Hasta entonces muy pocos proyectos musicales se habían detenido a beber de fuentes más acústicas, más solitaria, más folk, más -digámoslo así- cantautoriles. Ulises se atrevió, no sólo exploró el sonido de los Lennon, Dylan, Veloso, Drexler y todos los demás, sino que los puso a su disposición para hacer un disco mayor, y con mayor me refiero a reposado, limpio de pretensiones y de cosas de-mostrables. Un disco en el que todo lo que suena, suena más que bien. Las guitarras, los teclados, las cuerdas, el theremin, los efectos espaciales, los juguetes, todo ilusiona y emociona. Un disco como de alguien que hubiese grabado 10 discos antes.

Con Ulises Hadjis y “Presente” como mis referentes de las nuevas tendencias del pop venezolano -que felizmente hermané con lo que se hace acá-, establecí contacto con él gracias a las amables gestiones de Félix Allueva -director de la Fundación Nuevas Bandas-. Entonces la idea de que conocer a Ulises y que se presentase en Colombia empezó cocinarse lentamente con ayuda de las casualidades. A una primera intención de integrarlo al cartel del Festival Internacional de Canción Itinerante de 2009, se sumó que nuestro protagonista también se había atravesado en el descubrimiento de América hecho por el trovador español Xoel López e integraría la dichosa Caravana Americana en 2010. Pero el encuentro se postergaría un año más.

Varios meses han pasado desde que Ulises me escribiera para contarme que venía a Colombia, que lo haría enseguida de girar por Ecuador y antes de presentar “Cosas perdidas” -su segundo álbum- y de preparar su gira nacional junto a Julieta Venegas. Ulises Hadjis por fin está en Bogotá, listo para presentar sus pequeñas grandes canciones y expectante de un público curioso de lo que está pasando. Primero lo hará este jueves en Maguaré ubicado en el barrio Palermo, y después, en el calor del hogar de Modernois para el planeta entero.


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Ago 2, 2011

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