Textos

Pa’l Bailador

1.

Mi papá tiene una gran colección de acetatos de salsa. Tendría que revisarla, pero estoy segura que en ella están todos los de Fruko y todos los del Joe. Tengo el recuerdo recurrente de despertarme muchos sábados de mi infancia y verlo en la sala, bailando solo, toteando salsa. Las canciones del Joe ambientaron, ambientan y ambientarán nuestros paseos en tierra a Cali.

De Bogotá a Cali hay 10 horas y dos paradores Rojos. Todo el recorrido mi papá pone su música y no deja que nadie le cambie sus temas de la Billos, de los Melódicos, de Julio Iglesias, de Diomedes y del Joe. De fondo, entre montañas, carreteras estrechas, paisajes cafeteros que devienen en Valle y muchas ganas de ir al baño resuenan Manyoma, El árbol, Ron pa’ to’ el mundo, Ella y tu, Pa’l bailaor. Mi papá y su ipod de 64 GB todo lleno de música tropical.

Esta mañana fue él quien me dio la noticia de la muerte del Joe. Nos quedamos juntos viendo noticieros mientras él recitaba el nombre de todos y cada uno de los salseros que aparecían en la pantalla. De camino al trabajo me confesó que su canción favorita del Joe era “Tumbatecho”, salsa de la buena, dijo. Ponte bacano, que hay baile hoy. Con el corazón desecho de haber rumbeado por despecho, de hecho cayó al lecho mirando al techo. Y siguió derecho oyendo música brava, brisas de enero que tumban tu techo.

2.

Fiel a la tradición de mi padre, o tal vez como uno más de los signos de mi grave complejo de Electra, decidí ambientar el recorrido Mongui–Sogamoso–Tunja-Bogotá con sólo música de Joe Arroyo. Catalina, Camilo, Nathalia, Ana María y yo cantamos durante horas todos los éxitos que teníamos a la mano y compartimos mitos urbanos sobre el Joe. Que la hija que se murió se llamaba Tanya y se desgració por la canción que le compuso, que eso que suena al principio de las canciones no es un delfín sino que es un sonido característico, ultrasónico, que sólo él sabe hacer. Exagero. Lo que hicimos fue intentar cantar su temas porque siempre llegábamos a un nudo ciego en donde las canciones se volvían ininteligibles. Merci, si vocú. Quesemenenturomimoro, caprichosa, pechichona, talientehaciendo el amooooor. Hace unos días, leyendo El centurión de la noche, biografía escrita por Mauricio Silva, descubrí lo que verdaderamente dice la canción. Será un secreto que me llevaré a la tumba.

3.

Tengo un amigo que se llama Darío y que jurará por su mamá, su papá y su perro que el Joe Arroyo le dedicó La rebelión en una rumba. Siempre que suena el tun tun tun, Darío alza las manos, nos pide que guardemos silencio y dice: “acá fue cuando el Joe dijo, para ti Darío”. Luego comienza a bailar como poseso. Es muy mal bailarín y verlo entregado a los ritmos afro cartageneros se vuelve un espectáculo que bordea la delgada línea entre la ternura, la admiración y la preocupación pues en momentos no se sabe si es danza o convulsión epiléptica. Tengo otro amigo que se llama Jorge y que cuando se emborracha comienza a hilar historias dementes sobre Orishas y cantantes de salsa. Su canción favorita es Yamulemao y podría hablar sobre el África y la colonización española durante horas, si le dan cuerda. Darío y Jorge están en Londres ahora, aunque viven en Barcelona y Lisboa respectivamente. Estoy segura que en el momento en el que supieron la noticia se pusieron a buscar videos del Joe, se tomaron una cerveza en su nombre y se pusieron a hablar sobre España, África y los problemas de representación de raza en estas canciones.

4.

Juana me dio la receta para curar cualquier despecho. Escuchar “La fundillo loco” y bailar y cantar como demente. “Ay mi madre como da coraje cuando uno analiza lo que pasó, pero fíjate que ya pasó, que ya pasó y me importa poco”. Máxima aplicable a cualquier despecho, desavenencia o eventualidad que se pueda presentar en la vida.

5.

Que cantó a Colombia. Que cambió la idea de música colombiana. Que se inventó un género. Que como el Joeson no hay nada en el mundo. Que el New York Times lo reconoció. Que en UCLA dan cátedra de sus canciones. Que era muy pobre, hijo del negro Chombo y que era un genio. Que comenzó cantando en burdeles. Que a los 24 años hizo su propia orquesta. Que compuso más de 100 canciones. Que los arreglos llegaban por inspiración divina. Que tuvo tres mujeres. Que las letras de sus canciones encierran la belleza que sólo lo sencillo y lo honesto pueden comunicar. Que sabré olvidar, mujer y que por ti no moriré. Que si yo tuviera un palacio y mil millones a tus pies te los pondría, mi Mary, pero yo soy un cantante de ilusiones. Que ella y tu mi amor me tienen loco y desesperado. Que tiene que apretar la tanga, tiene que mover la espalda y la colita como zángano. Que la música, no tiene tabú y cambia tristeza por gozo. Que lleva y llevará el paso infinito del caminante.


por:
Jul 27, 2011

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