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Fabián: El horizonte a seguir

Fabian

Pequeño dolor divino. Eso es cada una de las canciones del nuevo álbum de Fabián. Cinco años después de “Plegarias”, aquel EP que esbozaba ligeros trazos de la inmensidad que alcanzarían las canciones de este Leonés, me encuentro frente a un disco así, inmenso, que apunta hacia arriba, mira hacia atrás y brilla como un corazón -o un gorrión- dorado.

En diciembre del año pasado Fabián sorprendió con un regalo 2.0 bautizado como “La huida”, una canción llena de guitarras que marchaba, o mejor, huía sin freno hacia adelante hasta encontrarse con un emocionante final que avisaba que lo que estaba por venir sería mejor. Dos meses después la alegría se completa en forma de un disco redondo que abraza 10 canciones igual de redondas. Un artilugio precioso, guardado en un estuche de cartón colorido, que además contiene un librito con cada canción dibujada y coloreada a mano. Una pequeña obra de arte, de esas que se niegan a extinguirse gracias a sus románticos artesanos que tratan a la música con amor verdadero; en este caso se trata de La Viejita Música, un pequeño sello disquero que Fabián y sus amigos han creado para hacer las cosas a su mejor  antojo y evitar el irrespeto.

Seré sincero y cursi: a Fabián le rompieron el corazón en muchos pedazos y a  cada uno de ellos los convierte en una canción cuando los recoge y así, de a pocos, busca redimirse. Este disco nuevo es apenas una estación más y una confirmación de su obsesión por el tiempo, por su tiempo; los títulos de sus discos así lo delatan: a “Espera la primavera” (2007), le siguió “Adiós tormenta” (2009) y ahora se detiene en “Después del incendio y otras cosas así” para tomar una enorme bocanada de aire que lo mantenga a flote mientras llega al otro lado del río, pero sin dejar de brillar y celebrar que está vivo y que hace canciones, grandes canciones.

Y es que lo de Fabián en este disco es paradójico, las melodías de sus canciones son dulces y derrochan regocijo mientras que las letras hieren, arden y transitan un sendero de viento y barro. A excepción de “Piedras” y  “La primera canción”, temas de apertura y cierre del disco, respectivamente, los ocho restantes son dudas, lamentos, plegarias y promesas inconclusas, arropadas unas veces de un folk acústico apacible, hermoso y afligido, y otras, de un folk-rock eléctrico, vital e incandescente.  En el medio de todo esto, los teclados acentúan las heridas, las armonías vocales espantan la soledad, la base rítmica ancla el vuelo y detalles como un portazo, un “wooo” o un grito socarrón se cuelan por ahí, dejando una sensación de libertad y triunfo.

Basta detenerse en un par de canciones irresistibles: “Oh, María”, que podría ser  una pieza perdida del primer disco de Leonard Cohen, se contiene hipnótica gracias unos coros dulces y tristes, mientras unos arreglos de cuerdas la acompañan hasta el final para desgarrarse en el frenesí cegador de “Oh tú”.

En “Después del incendio y otras cosas así” Fabián se ha vuelto a rodear de sus mejores amigos: Pepe López y Yuri Méndez -de Pájaro Sunrise- junto a Juan Marigorta -de Zabriskie- y Ester Rodríguez -de Amigos Imaginarios- han aportado su sabiduría y complicidad sonora, mientras que Pedro García ha hecho lo propio con el arte gráfico de un disco que desde ya encabeza lo mejor de este 2011 que no termina de asomarse.

Pero esto ya no debería sorprender a nadie. Fabián cada vez hace discos más bonitos, llenos de canciones que rayan la perfección y que buscan un rincón en los corazones que las necesitan para cantarlas, para aguantar y mantenerse en pie. No en vano el culpable de esta maravilla hace varias referencias a la canción como elemento vital: mientras en “La huida” esboza sus posibilidades (No ves que las canciones se convierten en caminos…), en “Diecisiete” le otorga poderes supremos (¿Qué canción me salvará mañana de salir hasta que se termine el día…?), pero es en el último tema llamado “La primera canción” que se entrega a ella y se confiesa artesano del noble oficio  (De tu mano aprendí que las promesas se rompen y las canciones nos marcan el horizonte a seguir). Dicho esto, seguiré creyendo que la felicidad es el horizonte y otras cosas así.

Fabián – Piedras

Descarga “La huida”: http://fabiandc.bandcamp.com/album/la-huida-single


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mar 5, 2011

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