
Encontré a Fink hace unas semanas y luego de darle un par de oportunidades a su nuevo disco me convenció pero logró mucho más que eso. Hace ya un buen tiempo no encontraba música que tuviera esa doble habilidad para tranquilizarme y no dormirme. Eso tiene el buen Fink, que alegra sin caer en los lugares comunes del pop y los detalles dulces del indie. Es definitivamente otro tipo de felicidad el que produce su música y es algo que burdamente diré que funciona en un nivel más “zen”, donde la satisfacción parte de la calma, la armonía y el placer ocasionado por cada nota puesta en su justo lugar.
Basándose principalmente en guitarras, Fin Greenall recuerda por momentos a José Gonzales, pero como siempre, lo que seduce es una serie de extras que hacen que su música se convierta no sólo en un sonido especial y memorable sino también un insumo añorable, casi adictivo. Llegar finalmente al disco, ponerse unos audífonos y darle play es una terapia altamente efectiva que empieza con la maravillosa Sort of Revolution, misma canción que le da a la vez título y dirección a este que ya viene siendo el tercer trabajo de un músico inglés que fuera inicialmente DJ y productor.
A eso probablemente se deba que este trabajo se sienta tan especial. Será por eso que la producción, en apariencia tan relajada y tan desprovista de efectos, resulte tan precisa en cada uno de sus arreglos. El dramatismo de cada aparición del piano, cada golpe de la batería, cada acorde de la guitarra, cada sonido impreso en el disco, viene con una misión: impacta en el momento justo, sorprende y satisface. Es entonces cuando el folk más acústico deja de ser el mismo que estamos acostumbrados a escuchar y revela que sus bases efectivamente están en otro lugar, de repente más cercano a la electrónica. Por supuesto que nada sería lo mismo si encima de todo no estuviera la voz aterciopelada y cargada de soul del señor Greenall. Al final es él quien canta y se adorna de sonidos hermosos para lograr un disco que uno tiene que escuchar completo por el simple hecho de que así fue pensado y porque el equilibrio y orden de cada canción son algo aparentemente pensado de manera científica, con el objetivo único de alegrar almas y arreglar días.
Fink – Sort of Revolution
Fink – This is the thing
Fink – Move on Me (John Legend en el piano)

















escuchen a fink. les va a gustar http://bit.ly/4sjeh
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— October 1, 2009 a las 10:44 am
posteado Fink y sus poderes curativos http://bit.ly/18KXZs
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— October 1, 2009 a las 10:51 am
Una especie de “electrofolk” o algo así que suena muy bonito… http://bit.ly/OuTMJ
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— October 1, 2009 a las 12:28 pm
Donde está el botón de “Me gusta”?
— October 1, 2009 a las 12:28 pm
folktrónica le llaman a eso :) RT @federicoruiz: Una especie de “electrofolk” o algo así que suena muy bonito… http://bit.ly/OuTMJ
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— October 1, 2009 a las 12:32 pm
@TheCarlosZ nada que ver. vale la pena que lo descubra escuchando usted mismo a fink http://bit.ly/4sjeh
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— October 1, 2009 a las 12:39 pm
Porque a mi tambien me gusta- Que bonito descubrimiento. De ahora en adelante de mis “Likes”
— October 1, 2009 a las 12:42 pm
pues no nos hemos inventado el dichoso botón, pero cuando a ustedes les guste algo, la mejor señal de cariño será compartir esto mismo con quien quieran, por twitter, por facebook (botones arriba) o si es preciso por teléfono.
— October 1, 2009 a las 12:46 pm
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