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Morphine: noche intravenosa

Mark Sandman

Morphine se siente como una inyección de frecuencias bajas que potencializa la energía, que te permite alucinar con una noche que no tiene fín, que está escrita en el idioma de los bares viejos y ruidosos dónde el cuerpo y la conciencia logran romper sus territorios habituales. Morphine se siente como una fiesta densa y peligrosa, repleta de sujetos extraños, donde todo pasa tan rápido que solo puedes recordar fragmentos. Se siente también como la resaca del día siguiente, la sensación de tener la presión baja y cerrar los ojos y rememorar todo el éxtasis que sentiste para luego preguntarte por esa música maravillosa que escuchaste la noche anterior, por la forma extraña en la que el aire se enrareció y el sonido del saxofón barítono retumbó por tu estomago.

Morphine es el sudor de Mark Sandman y la extraña curvatura de sus ojos cuando grita “You speak my language”. Es su voz oscura y maravillosa hablandote del frenesí de estar vivo y de vivir la vida yendo por la carretera, sacando un poco el brazo por la ventana, sintiendo el viento y sabiendo que poniendo el pellejo en riesgo quizas vas a vivir más tranquilo contigo mismo. Morphine es el bajo de dos cuerdas distorsionado que eriza tu piel porque se siente como una densa pared eléctrica sobre la que los sonidos pueden colisionar de cualquier forma, aunque en el caso de ellos sea casi siempre de forma sofisticada, con una suerte de rabia contenida que es difícil de poner en palabras. Morphine es la voz grave y velada de tus deseos hablandote sin detenerse, cavando profundo en tus emociones más oscuras pero también más entretenidas.

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Sep 27, 2009

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