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Solex (o la vida en un loop)

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Los holandeses siempre se las traen: pintan, viajan, hacen ciudades bajo el nivel del mar y se dan muchas licencias libertinas. Elisabeth Esselink es una buena holandesa: una mujer que por su historia declaró un oído educado (por aquello de trabajar en una tienda de discos) y por ser amiga incondicional del “puedo vivir de la música” tan alejado del músico latino. En pocas palabras: licencia para experimentar.

Confieso que cuando entré a Solex lo hice por un tufillo de Tom Waits que me dejaron algunas de sus canciones: una onda juguetona como un bosque nublado con enanos trabajando a un ritmo-loop cadencioso y una impertinencia gutural esporádica. Circo. Eso pensé cuando pude sentir Good Comrades Go To Heaven, de uno de sus discos que más exigió una mezcla cínica con Hard Bop y la ternura de un Tulipán lleno de ácidos.

Pero avanzando comprendí que se trataba de un laboratorio musical bastante amplio y colorido con repertorios que se resisten al apelativo de “Indie” y que no le teme a la rima poperó con ínfulas de jazz. Muchos Coros tiernos y una imagen de niña saltando la cuerda. Para hablar más en concreto, este proyecto atrapa por sus insinuaciones electrónicas, sus vientos melódicos y su temperamento sulfurante y pop.

Y si de álbumes se trata The Laughing Stock of Indie Rock es una sátira que en vez de confirmar que son “un hazmerreír del Indie”, se dan la licencia para apoderarse del término y reírse del género (pero riéndose desde adentro). Es este álbum el que presenta un sonido que “funciona” con invitados como Stuart Brown, que le dan presencia vocal áspera y diferente.

Salen muchos sonidos interesantes de acá: The Boxer y You’ve Got Me contrastan y le dan una forma muy amplia al conjunto de las 12 canciones. Me llegan de Solex sensaciones de confianza porque el sonido sorprende y te hace detener, lo que vecinos del denominado trip-hop olvidaron con rimas predecibles y ritmos de menú. No decepciona y no se pasa. Solex pretende pero no arriesga porque sabe que combina y sostiene un estilo particular y se pone siempre en el papel de hacer, no de intentar. Solex se las trae y funciona en muchos sentidos y ambientes “felices”.

Para la memoria piezas audiovisuales como Honkey Donkey que aunque no reflejan lo mejor de su música sí dejan buenas sensaciones

Y Good Comrades Go To Heaven una onda de loop juguetona que gusta por su colorido y rareza circense

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Ago 12, 2009

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