Textos

Polly Scattergood, as herself

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Dicen que es la nueva Kate Bush y yo digo: qué bueno que lo supe después de que ya la había escuchado. Nada personal: Kate siempre fue una de esas artistas esenciales y un referente permanente para mucha gente que sabe de música pero yo sencillamente nunca logré engancharme. Culpa mía por falta de buen gusto. Como quiera que sea, a quien hizo la comparación del estilo de Polly con el de la Bush (otros incluso incluyen a Tori Amos) debo reconocerle que ahora, cuando escucho el disco con cierto grado de consciencia sí encuentro muchas cosas en común. Para mí el ejemplo más claro es I Hate the way, la canción con la que abre el disco, lanzado en marzo de este año. El video respectivo es el primero que inserto al final de este texto.

Yo llevaba un par de meses de abstinencia durante los cuales me esforcé por escuchar menos de esas cantantes-indie-que-tocan-el-piano, sencillamente porque empecé a sentir que estaba escuchando mil veces la misma música. Una y otra vez la misma canción pero con nombres diferentes. Haberme encontrado a la interesantísima Polly Scattergood pone en riesgo mi compromiso, pero al menos es una razón decente para salirse del buen camino. Polly tiene tanto por mostrar que no cabe en el estereotipo y abarca, sin salirse de su disco, campos de la música que en este momento me resultan mucho más interesantes.

Por supuesto que siguen presentes el pianito y la guitarrita. Ahí siguen también los sonidos acústicos y los momentos felices de costumbre. Pero todo eso, lo habitual, se refresca y logra un equilibro perfecto cuando el disco entra en momentos más oscuros e intensos. Es ahí cuando Polly exhibe rasgos absolutamente seductores de lo etéreo su voz, logrando un dramatismo difícil de encontrar dentro de lo que, uno creería, es su género. Es en ese momento cuando lo acústico se funde con el poder de la banda que hay atrás y entonces los ambientes premeditadamente desolados se vuelven más densos y profundos con la complicidad de la batería y los sintetizadores.

Polly es una inglesa de provincia que aprendió a tocar música usando una guitarra que tenía apenas tres cuerdas. Luego se fue para Londres y tras rebotar unos años por ahí, desconocida, incomprendida, encontró su espacio y el talento explotó. Es cierto que casi nunca se puede asegurar qué tanto de lo que suena en el disco es obra de la chica en la portada pero con Polly uno tiene la certeza de que no está escuchando una niña linda producto de un casting. Uno siente que debajo de ese pelo rubio hay una cabeza capaz de sentir e imprimir todas esas emociones en una canción. Uno sabe que no hay manera en el mundo de que lo que canta y la forma en que lo hace sea escrito por otra persona que no sea ella misma.


por:
Ago 3, 2009

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