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Joanna Newsom: el arpa más allá del joropo

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El concierto está por empezar y ella da una entrevista en su camerino. Luce relajada, controlada y contesta cada pregunta sin dejar nada en el aire. Concentra por momentos su mirada en algún punto fijo y se pierde, sigue contestando la pregunta pero se va del lugar como tratando de encontrar la respuesta en otro lado. Al final se despide amable entre carcajadas pequeñitas, como tímidas. Y entonces sale al escenario. Ahí la espera el arpa, el piano y la gente, que aplaude apenas la ven poner el primer pie en escena.

Saluda nerviosa y se sienta junto al arpa. Entonces empiezan a sonar las primeras notas y sus movimientos parecen más torpes y sus gestos, antes medidos y relajados, ahora lucen accidentados. Canta sin mucha precisión en los tiempos o en las notas. Cuenta historias que evitan lo cotidiano y se remiten a escenarios lejanos de lo común, en el tiempo y en el espacio. Todo ese imaginario extraño parece una inspiración transformada de bosques, animales, frutos y otros elementos comunes en su niñez, en las montañas del norte de California.

Alegra comprobar que el arpa sirve para hacer más que música llanera. Y Las manos de Joanna conocen el instrumento a la perfección: en cada frase van dando saltos entre las cuerdas y produciendo sonidos que se superponen y se mezclan con la voz, calculadamente aguda, cargada de intensidad y dramatismo. Y de vez en cuando entra el piano y el maravilloso harpiscordio a hacer parte de todo y entonces ya no hay género posible para describir el resultado. Es música preciosa y lo demás importa poco.

Mientras escribo, escuchando el disco, un par de personas pasan casualmente y me miran con asco. Lo suyo, hay que decirlo, no es fácil de escuchar y en algunos casos genera el rechazo inmediato. Pero una vez logra uno trasladarse a su mundo especial, donde las reglas de la estética parecen ser otras, todo el desafine y el desatino conforman un estilo. Joanna Newsom es tan rara por dentro y tan rara por fuera que a veces hasta asusta. Esa sensación de de vértigo que produce verla hacer lo que hace y como lo hace es lo que queda al final, y se agradece.


por:
Ago 8, 2009

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