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Fobia: La segunda venida

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Fobia es un clásico del rock y el pop noventero que por cosas propias de la época tengo como anclado a mil lugares diferentes en la memoria. Hoy todavía suena por acá ese CD de Mundo Feliz que recibí de manera bien accidental y mientras escucho todas esas canciones me siento transportado al muy pre-adolescente año de 1993. De vuelta ahí, con la misma gente, en las mismas casas de los mismos amigos, mirando a las mismas niñitas del mismo barrio, caminando mecánicamente en dirección a la misma tienda, sentándome en el mismo andén a perder el tiempo de la misma manera. Pasan como en flashback imágenes de cómo era mi ropa, cómo estaba distribuído cada objeto en mi cuarto, cómo estaban conectados los cables de mi grabadora y cuánto me gustaba ese Discman que había comprado mi papá y del cual me había apropiado yo para cargarlo a todas partes como si fuera un Walkman.

Trato de escuchar el disco con la ingenuidad de esos años y trato de recordar lo raro que me parecía. En una época en que escuchar música diferente era difícil, los mexicanos de Fobia eran un grupo perfectamente desconocido que de vez en cuando aparecía en radio, en unos horarios más bien marginales. Pero yo tenía el CD y podía escucharlo completo cuando quisiera y con eso podía sentirme parte de algo diferente a lo que me rodeaba. En medio de esa inocencia tenía ante mí un arrume de letras que no entendía y que me encantaba no entender. Le daba play a ese disco que arrancaba con un grito y empezaba a andar ese ritmo medio bailable que le abría la puerta a todo un universo sonoro que no me ofrecía ninguna emisora.

Todo estaba ahí. El rock, el pop, la psicodelia, el surrealismo de las letras, las atmósferas fantásticas, los caminitos hacia el cosmos y los pepinillos marinos. No había aún acceso a MTV, no existia internet y no les conocíamos un video pero no importaba porque se los armaba uno mismo. La música hacía lo suyo y automáticamente se proyectaban esos mundos construidos con personajes ficticios y objetos hechos de cartón e icopor. Aparecía de la nada esa sexy y casi robótica voz femenina que advertía “a su derecha se encuentra la via láctea, en ella existen más de un millón de estrellas. favor de abstenerse a sacar las manos del carrito y de tomar fotografías con flash” y no había otra forma de interpretarlo: era un mensaje del futuro. Ese futuro de casas flotantes, carros voladores y turismo espacial que todavía nos siguen debiendo.

Fobia es importante porque cuando uno busca “rock en español” aparecen como parte de esa historia pero sobretodo es importante por la forma en que su música llegó a las vidas de cada uno de quienes los seguimos escuchando. Esa música es importante porque fue original en su época y nos abrió los oídos y la cabeza a muchos de nosotros. Es importante porque sigue vigente a pesar de los altos, los bajos, las idas, las venidas, la fama, la farándula, Moderatto y las descachadas apariciones mediáticas de Leonardo de Lozanne. Fobia vuelve esta semana a Bogotá y es una oportunidad para hacerle justicia a mi yo pre-puber que no pudo verlos en ese primer Rock al Parque del 95 porque estaba muy chiquito para ir a conciertos. Han pasado catorce años y es bueno saber que hay una segunda oportunidad y que Fobia sigue aqui. Es bueno saber que sus canciones, con todo lo que significan, permanecen intactas en el plástico del CD y en la memoria de cada uno.


por:
Ago 11, 2009

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