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Cuarteto de Nos, sudamerican rockers

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El Cuarteto de Nos, con sus 25 años de historia, es el grupo de rock más célebre de La República Oriental del Uruguay. Han hecho el recorrido, en bus y de pie, desde el underground ochentero hasta la fama explosiva que les dió alguna nominación reciente a los Premios Grammy. Aún así, son tan desconocidos en buena parte del continente que siempre vale la pena trearlos a colación. Hoy, con su disco Bipolar, filtrado en internet cuando estaba a medio terminar, se enfrentan a un futuro incierto y rondan rumores acerca de una muy probable disolución de la banda.

Lo suyo siempre ha sido la música como excusa para la burla. La destrucción de lo establecido sin que tenga mayor importancia si es bueno o malo. La satirización del presidente, del vecino, del prócer General Artigas y del Club Atlético Peñarol. La crítica social vestida de humor convive en sus diferentes formas en una discografía que es un relato largo de lo que es la vida normal en cualquier vecindario de la clase media latinoamericana. Será por eso que su discurso nos resulta tan conocido y hasta predecible. Pasa porque ya le escuchamos lo mismo a Los Prisioneros, quienes, más cercanos a nosotros, hacían lo mismo simultáneamente en los años 80.

Esa mirada crítica y afilada se basa en el rock en su estética musical y también en su rebeldía inherente. Pero como es de esperarse, rebelándose ante la rebeldía, el Cuarteto le da en cualquier momento una cachetada al género y lo fusiona con estilos que escandalizarían al más liberal de los puristas. Candombe, cumbia, salsa, reggae, electrónica y hasta hip-hop son ritmos que, en burla o no, son usados con inteligencia a favor del mensaje. Entonces el rock se hace a veces bailable y la letra, que puede ser agresiva y divertida a la vez, se hace cantable.

Esas letras que por momentos toman la forma de rima burda y suenan como rapeadas entre las guitarras, están hechas de palabras que son disparadas a velocidades soprendentes. Las imágenes coloridas, cargadas de cultura popular, atraviesan el oído para quedarse impresas en la mente, proyectando una especie de sueño raro hecho de retazos, como si fuera la portada del Sergeant Pepper. Todo este nivel de detalle en la elección de cada palabra es un trabajo elaborado pero por ningún motivo supone un descuido de la música. Por el contrario, el rock enérgico se alterna permanentemente con otros géneros creando fusiones perfectamente coherentes con el mensaje escupido a través de los micrófonos.

El cuarteto se va o el cuarteto se queda, vaya usted a saber. A nosotros nos quedará una decena de discos para escuchar en el orden que se nos antoje. Ahí quedan esas grabaciones ahora pirateadas llenas de canciones que hablan de la farándula, la política, la vanidad y la necesidad de comer. Todo junto a través del filtro de este grupo de rockeros uruguayos inmediatamente deja de ser lo mismo. Al menos deja de ser aburrido y nos obliga a quedarnos con lo único que nos queda. Nos obliga a reírnos de nosotros mismos.


por:
Ago 4, 2009

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