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Jon Brion y la magia y el cine

punch

Desde que el cine era mudo las películas han utilizado la música como recurso para transmitir emociones. Si tenemos un momento romántico lo reforzamos con una de Keane o algo de Coldplay. Si tenemos un momento donde el personaje hace una guerra de agua o cambia de look lo ideal es ponerle Walking on sunshine. Si el protagonista debe reafirmar su sex-appeal cantando frente al espejo con un cepillo como micrófono, seguramente sonará una de Barry White o Marvin Gaye.

El recurso a veces parece bajo y me recuerda cuando en Padres e Hijos tenían que suplir las deficiencias actorales con una voz en off donde el actor, ante su incapacidad de lucir triste, decía con un efecto de reverb, “estoy triste”. Sin embargo hay de todo y la música casi siempre es un recurso que se justifica y se agradece. Hay incluso grandes soundtracks hechos de canciones de artistas conocidos y desconocidos. Estas participaciones son, a veces, la única oportunidad que tienen algunos grupos y artistas pequeños para figurar y ser escuchados.

También hay gente metida en la tarea de hacer música para películas y la hubo desde siempre. Henry Mancini pasó buena parte de su vida escribiendo soundtracks y hoy todavía se recuerda la música de La Pantera Rosa o el soundtrack completo de Breakfast at Tiffany’s. En la misma línea está Ennio Morricone: el tema que compuso para The Good, The Bad and The Ugly quedó tan bien grabado en nuestras mentes que hoy por hoy es un referente común para ambientar escenas en el medio oeste. Más recientemente Gustavo Santaolalla nos puso a viajar por Suramérica con el soundtrack de Diarios de Motocicleta y sabemos con seguridad que Amelie no hubiera sido lo mismo sin la alegría y el color que le aportó Yann Tiersen con su música.

Otro de los ‘modernos’ en esta tarea de hacer música para cine es Jon Brion. Además de su obra es conocido en ‘la industria’ por su creatividad y por ser un gran coleccionista de instrumentos extraños, especialmente antiguos. En paralelo ha producido todos estos años discos para Aimee Mann, Rufus Wainwright, Elliot Smith y Fiona Apple, con quien se junta de vez en cuando en un club de Los Angeles para tocar cancioncitas en vivo. También grabó un disco como solista en el 2001 y seguimos esperando un supuesto segundo trabajo.

Jon es la razón principal que hoy me puso a escribir este artículo y es un músico que merece enorme crédito por el misterio de Magnolia, el encanto romanticón de Eternal Sunshine, la excentricidad de I Heart Huckabees, la rareza violenta de Punch-Drunk Love y esa angustia casi corrosiva que produce ver Synecdoche, NY.

Lo bueno con las películas es que siempre aguantan ser vistas una y otra vez. Y cuando no tengamos a la mano la tecnología, el tiempo o el espacio para sentarnos a verlas, estará toda esta música en nuestros audífonos, disparándonos imágenes y transportándonos a esos escenarios que vimos enmarcados en una pantalla. Recuerdos que se sienten como propios aunque sean apenas prestados.

Jon Brion – Knock Yourself Out (I Heart Huckabees)


Jon Brion – Strings That Tie To You (Eternal Sunshine)


Jon Brion – Here We Go (Punch-Drunk Love)


Jon Brion – Little Person (Synecdoche, NY)



por:
Jun 15, 2009

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