Textos

Lisandro Aristimuño

lisa

Lisandro Aristimuño creció en una casa pequeña de paredes delgadas. Compartía su habitación con dos hermanos y la abuela, una vieja pelietas que hacía mala cara el resto del día cuando alguien interrumpía una de sus múltiples siestas. Eso o quién sabe qué otra cosa puede explicar el hecho de que cante tan suave como canta, que toque tan suave como toca.

Dicen los entendidos que Aristimuño, provinciano devenido en bonaerense por adopción, canta música folclórica. Para ser más puntuales digamos que es eso pero además lo suyo está revuelto de la manera más transparente con un pop que se adorna en la medida justa con una serie de simpáticos y precisos arreglitos electrónicos. El tipo suena, para el facilista, como una síntesis de lo que ya han hecho otros medio-conocidos como Jorge Drexler, Kevin Johansen y el mismo Luis Alberto Spinetta.

Encima de eso, de la música que suena como base, se escriben las letras que ciertamente no narran historias cotidianas sino que más bien parecen fábulas, cargadas de naturaleza y unos animales que vaya uno a saber qué moraleja pretenden enseñar. Pero no importa, al final lo que uno valora de este inspirado Lisandro no es lo aprendido sino más bien lo recorrido, lo viajado a lo largo de los cuarenta y pico de minutos que puede durar cada uno de los tres trabajos firmados con su nombre.


por:
Abr 24, 2008

Comentarios