Textos

Rodolfo

Fito_Paez-Rodolfo-Frontal

Esta, como muchas otras, es una entrada que estaba en deuda y que apareció cuando me di cuenta de que 18 álbumes (oficiales) después puedo hablar casi con propiedad de Fito Páez, más que cualquier otro personaje. La primera salvedad es la misma que hacemos todos los que todavía escuchamos al ex de la Roth, pues en este punto yo ya no sé si uno compra lo último del rosarino por pura maña o con la esperanza de que se acuerde del Fito del 63. Uno espera que le vuelva apostar a un La, la, la, que no le de miedo una letra tipo Viejo Mundo o que de algún lugar saque de nuevo el tono de La Verónica.

Entonces, uno vuelve a caer en el círculo, uno vuelve a escuchar y descubre un poco de lo de siempre y un poco de lo perdido y ahí ya no queda de otra que hablar del cómo suena. Lo primero es decir que éste se salva por el hecho de no haber tenido ninguna perlita tipo ‘Rollinga o Miranda Girl’, de haber dado en su lugar con una ‘Sofi fue una nena de papá’, con una ‘Vas conmigo’ o de ser capaz de sostener un disco entero en un piano. Me reconcilio un poco gracias a un trabajo que en conjunto suena bonito y a una labor de acordes que caen donde deben caer.

Pero no hay más sin menos y la preocupación por esas letras de rima obligada en amor o por la búsqueda de similitudes de la vida con un río cual abuelo en lecho, persiste. De ahí que también sea difícil obviar la gratitud no pedida a Charly, Spinetta y Lito Nebbia. Es como esa tarjeta de día de la madre que cansa por haberla visto siete veces antes.

Sin embargo, la gran contradicción es esa crítica al tiempo que no paro de escucharlo. Aguantarse aún sus más grandes equivocaciones y soportar mi depresión menstrual son quizás las dos cosas a las que mejor me he resignando en esta vida. Creo que es por eso, que al final Rodolfo, no sale de mi iPod.


por:
Ago 29, 2007

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