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Las 4 estaciones de Natalia Lafourcade

nata

La primera canción que se escucha de un músico (o artista o grupo o lo que sea) es definitiva para hacerse una idea de cómo va a sonar el resto del disco. En el primer encuentro uno clasifica, juzga, se enamora o definitivamente descarta. Esa primera imagen es obra de los personajes de mercadeo de las discográficas que se sientan a hacer conjeturas acerca de lo que uno quiere escuchar y así deciden por ejemplo cuál será el primer hit del disco. Lo crítico del asunto es que cuando hay alguien así tomando decisiones en nombre del oyente se pueden ocultar cosas que le interesan mucho más que la que en realidad le están mostrando.

El de Natalia Lafourcade es un ejemplo de estos descaches del mercadeo. Su primer disco fue lanzado como un sencillo demasiado pop y a ella la presentaron como un híbrido entre Avril Lavigne y la Chilindrina. Con esto, lo único que consiguieron fue que pocos llegaran a tomársela en serio, aún cuando el resto del disco estaba lleno de canciones más trabajadas que podían ser interesantes a un público quizás más amplio que el segmento de niñas entre los 13 y 16 años.

Para el segundo trabajo la mexicana quiso sacudirse un poco de esa imagen y dejó de ser solista. Con esa idea en mente, acogió a los miembros de la banda desde el principio: ellos tocaban mientras ella improvisaba melodías encima de todo. El resultado de ese proceso creativo fue más adelante depurado por Meme (tecladista de Café Tacuba), quien hizo de productor. Natalia por su parte se apoderó de una guitarra eléctrica, lo cual le sumó fuerza al resultado final y le dio un feeling mucho más rock a casi todos los temas del disco.

En ese punto, cuando las cosas parecían ponerse cada vez más interesantes, desmontaron el grupo y ella se fue a Ottawa a estudiar inglés. Allá estuvo perdida un buen rato y mientras el resto del mundo se la entre comiendo libros hacía canciones y salía por a tocar en algún bar de la ciudad. Ahora se prepara para lanzar Las Cuatro Estaciones del Amor, su más reciente trabajo completamente instrumental, un dato curioso para quienes no creían que ella fuera capaz de hacer música sola.

Aunque de Las Cuatro Estaciones del Amor no se ha podido escuchar mayor cosa todavía, andan por ahí algunas canciones tocadas en vivo o grabadas de manera informal durante su ‘exilio’, que bien podrían hacer parte de un disco más adelante. Por ahora y hasta noviembre o diciembre cuando esté disponible el disco nuevo, esto es todo lo que hay y no es poca cosa.


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Jun 16, 2007

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